dilluns, 4 de març de 2013

UNOS DIEZ MIL JOVENES SE PRESENTAN A LAS OPOSICIONES A SANTO PADRE.


 Unos diez mil jóvenes de toda España (quince mil según la organización) han solicitado ser admitidos en las oposiciones para sumo pontífice, una vez que se ha hecho efectiva la dimisión del anterior. La mayoría tiene entre veintidós y cuarenta años y han llegado de todas partes de España para hacer cola ante el episcopado; como Simón, por ejemplo, que ha hecho un largo viaje desde La Rioja: “La verdad que somos una multitud, pero nos llevamos muy bien entre nosotros, excepto con un grupito de chicos de 33 años, que dicen ser reencarnaciones de Jesucristo, y por ello herederos al Vaticano. Nos preguntamos a veces cosas del temario, hacemos chistes... lo único rollo es que apenas hay chicas”.

Efectivamente, al parecer, el hecho de que, oficialmente, ninguna mujer haya accedido nunca al cargo como tal ha persuadido a la mayoría de aspirantes femeninas, aunque hay quien pretende emular a la papisa Juana, como Deborah, natural de Parla: “Bueno, ¿aquí hay igualdad o qué cojones? Yo me presento con un par... de ovarios, y si el nuncio ese no me quiere aceptar le diré, 'Oye, nuncio, ya me estás explicando porqué no te gusta la menda para el puesto, y rapidito...”. Sexo aparte, los requisitos que se piden para el puesto son bastante generales: facilidad para los idiomas, especialmente el latín, haber ido a misa regularmente, y no haber estado en contacto con niños en los últimos veinte años, excepto familiares próximos en fiestas de guardar.

Respecto a los motivos por los que han decidido inscribirse hay ejemplos para todo, algunos lo hacen por devoción, también hay aspirantes a la oposición de cardenal que han decidido probar suerte, visto que el temario es similar. La mayoría viene atraída por las condiciones laborales, como Esteban, alicantino de 26 años: “Cargo de por vida, coche oficial, viajes, y por si fuera poco te dan un país como vivienda. El uniforme es feo de cojones, y el sueldo es así así, pero tampoco tienes gastos...”. Aunque obtener estos beneficios cuesta, las pruebas son muy duras y sólo hay una vacante; además lo súbito de la decisión ha hecho que las academias que suelen preparar estos exámenes hayan tenido que improvisar cursos rápidamente. Nos lo dice Yolanda, directora de cursos del “CEE” (Centro de Estudios Eclesiásticos): “Cuando Juan Pablo I lo tuvimos más fácil para montar cursos, pero la competencia fue feroz, había aspirantes que llevaban años preparándose. Este año no podemos profundizar tanto, hacemos hincapié en lo principal, por ejemplo en el latín, y en que practiquen esa cadencia de pronunciación característica de todos los Papas.”

Y por lo visto unos cuantos aspirantes siguen esas máximas; mientras esperan pacientemente a rellenar su solicitud pasean recitando “totus tuus..”, practicando el gesto de la bendición y la sonrisa beatífica, incluso me he encontrado con un par de estudiantes debatiendo el misterio de la trinidad. Uno de ellos podría ser Santo padre, aunque quizá ni eso, porque a su vez otros tantos jóvenes y no tan jóvenes de otros países del mundo también se preparan el examen.

En Galicia también colas para opositar
Desde la puerta del arzobispado, Fran Xapa para La Retaguardia (que le digo que no, señor, que no me interesa el puesto de Abad de Montserrat...)

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