dilluns, 11 de març de 2013

PEQUEÑO PUEBLO DE PALENCIA VIVE CON HORARIO DE LAS ISLAS CANARIAS POR AMOR


Todo empezó en un pequeño pueblo de 302 habitantes, bastante apartado, cuando una pareja de enamorados provocó el desorden horario que pasó inadvertido por la gente.

Reloj al que todos miran
“Le dije que le daría un beso cuando lograra detener el tiempo” – cuenta la joven protagonista- “Subió al reloj de la iglesia y giró la aguja atrasado una hora y me dijo que había ganado una hora más solo para los dos, como ya era de noche y hacía frío no había nadie por la calle que pudiese verlo. Yo sé que así no se detiene el tiempo, no soy tonta, pero es que me pareció un gesto tan romántico, y ponía esos ojitos, que me dio penica y dejé que me besara”.

Las palabras del joven han sido: “Si yo no quería que pasara esto, si yo iba a ponerlo otra vez en su sitio, pero lo que empezó como un beso siguió con algún magreo y acabamos en el pajar, ya me entiende. Se hizo tarde y pensé en hacerlo al día siguiente, pero los días pasaron y me olvidé del tema”.

Al hablar con el alcalde, el Sr. Pronto, nos explica por qué la gente no se dio cuenta; nos dice que allí todos se despiertan con el tintineo del campanario, y que la gente simplemente se asoma al balcón a ver la hora. “Yo sí noté que mi reloj no iba bien, pero pensé que era la pila y la cambié” nos comenta bastante afectado un vecino “quién iba a pensar que iba mal el reloj que tantos años llevaba funcionando perfectamente”.

Fue una excursión de pensionistas la que les descubrió el engaño horario en el que vivían, “ya sabe que nosotros nos fijamos en todo” nos cuenta la señora que informó al alcalde “fíjese, la juventud, si es que uno no se puede fiar ya ni de la hora en la que vive”.

No se sabe todavía qué castigo se le pondrá al pobre joven, porque, al fin y al cabo, y como dice su abuela: “a quién no le ha gastado una mala pasada el corazón?”

Desde el campanario, Heidi Chachipiruli para La Retaguardia

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