dissabte, 29 de setembre de 2012

LA CONOCIDA CANCIÓN “PARA SER CONDUCTOR DE PRIMERA”: GRAVE PELIGRO, EN BREVES SANCIONABLE, PARA NUESTRA SEGURIDAD VIAL


La DGT estudia aplicar fuertes sanciones a los conductores que lleven a bordo a niños cantando "para ser conductor de primera, acelera, acelera”, y es que piensan seriamente que esta popular canción pone en peligro la vida de los pasajeros, ya que sería el equivalente infantil al adulto "no hay huevos a acelerar" y claro, todos sabemos que nadie puede negarse al "no hay huevos". Así lo ha dado a conocer el director del proyecto, Eldem Brague, el cual está totalmente convencido de que será “una medida dura, pero altamente eficaz” según sus propias palabras.

Madre perdiendo los estribos a
causa de dicha canción 
Han apuntado que apoyarán, en cambio, la actitud mostrada por los niños simpatizantes del "en el coche de papá nos iremos a pasear" aunque recuerda que el "pi pi pi" constituye infracción siempre que no se use para prevenir un accidente. Para tranquilizar el ambiente, insisten en que "llevar torta" no es delito pero sí lo es, en lo que al conductor respecta, comerla mientras se circula; también supondrá ilegalidad que coman torta los niños cuando este acto implique alterar la tranquilidad y la atención en carretera del responsable de llevar el volante, ya que “las migas que caen después no hay manera de quitarlas”.

Pretenden con esta campaña acabar con un 20% de las muertes por accidentes de tráfico, cuya causa se vincula al mal comportamiento al volante debido a una mala educación en la infancia que "perdura en el subconsciente de la mayoría de adultos". Advierten, de paso, que el tono pegadizo de las canciones infantiles, al igual que sus melódicas rimas, nos hacen olvidar a veces el contenido diabólico de éstas, y que toda precaución es poca.

A la pregunta de cómo piensan evitar este comportamiento por parte de los menores en las excursiones en autobús, contestan “aún no tenemos una vía de actuación segura al respecto”, ya que “si es costoso controlar a los niños que caben en un turismo, creemos que no disponemos de una herramienta lo suficientemente eficaz como para controlar a 50 niños”. Esperan que la educación por parte de los progenitores ayude a mantener los nervios del portador del autobús, y recuerdan que en este vehículo, es más peligroso si cabe, el contar los segundos que se tardan en cruzar un túnel, “de esto sí que hay conductores que no salen, incluso tienen pesadillas al volver a sus casas”.


Desde La Retaguardia animamos a enseñarles otras canciones a los niños, aunque pensándolo bien, ¿qué canción, por inocente que sea, puede no resultar cansina y estresante cuando se lleva 30 minutos escuchándola?


De Heidi Chachipiruli para La Retaguardia 

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