divendres, 22 de gener de 2016

POLÓNIA SÓLO ACEPTARÁ MACHOS DE PELO EN PECHO Y MEAR EN PARED

El gobierno polaco, recientemente de actualidad por haber anunciado una cruzada contra los vegetarianos y los ciclistas, ha anunciado en la tarde de hoy las medidas que tiene previsto tomar en los próximos días respecto la política migratoria del país. En concreto han adaptado los protocolos a la nueva política del país, de forma que si los decretos que el ejecutivo pretende aprobar prosperan, únicamente podrán residir en Polonia los hombres de pelo en pecho y mear en pared. Así lo ha asegurado su ministro de exteriores, Jordi Wozniak: “Vivimos en un mundo difícil invadido por las bebidas isotónicas y cremas corporales. Hacen falta hombres de verdad, como los de antes, con el cigarro en la boca y la melena al viento. Y si no los tenemos, pues los tendremos que importar”.
El canciller polaco, proponiendo sus medidas

Para cumplir éste objetivo el ministerio ha propuesto una serie de medidas, como por ejemplo el control en fronteras. “Haremos las reformas necesarias en estaciones y aeropuertos para garantizar que los que cruzan nuestra frontera tienen la suficiente hombría. Por ejemplo montaremos cámaras en los urinarios para comprobar que no se sientan para miccionar” – explica el propio ministro – “también queremos reimplantar la prueba de la cerilla como requisito indispensable para entrar a trabajar en el país”. La prueba, consistente en intentar encender una cerilla sobre el pecho de los candidatos, está considerada por las autoridades del país como la más infalible para determinar la hombría de los sujetos.

La oposición, en cambio, ha mostrado su disconformidad con el plan anunciado. En su opinión la eficacia de las medidas es cuestionable puesto que, en palabras de Jaume Kawalzyck, líder del principal partido opositor, “el test de la cerilla sólo funcionaria en aquellos casos en los que el torso masculino estuviera totalmente seco, y todos sabemos que los machos exudan feromonas por el sudor”. Otros puntos de crítica son la ausencia de medidas frente a otro tipo de inmigrantes, como por ejemplo las mujeres. En este sentido el líder Kawalzyck ha indicado que si bien es posible que la prueba de la cerilla funcionara también con ellas, no está muy seguro de que sea eso lo que necesita el país. Otros líderes han ido más allá y dudan de la necesidad de cumplir con ése objetivo. “No hay más que fijarse en otros países con esa tipología de hombre” – declaró a este medio Oriol Duvobsky, líder del partido ecologista – “España tiene su propia raza autóctona, el “macho ibérico”, y las cosas no les van mejor que a nosotros”.


Para La Retaguardia, Fran Xapa

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