divendres, 11 de gener de 2013

SIGUE INGRESADO GRAVE EL HOMBRE QUE CONSUMIÓ CARBÓN EN LA NOCHE DE REYES PENSANDO QUE ERA DE AZÚCAR

Casi ha pasado una semana desde que una desgracia fue la protagonista de la noche de reyes en la Familia Minero. El padre de familia, Arandino Minero Dulzón, ingirió gran cantidad de carbón ante la atónita mirada de sus hijos mientras le decían "que no hiciese eso".

"Mi padre siempre ha sido súper fan de las típicas barbacoas de las pelis americanas", comenta su hijo, "tiene delantales, utensilios para aburrir, incluso un cassete de hace muchos años llamado The Best BBQ songs forever pero le falta lo más importante: una buena barbacoa. Tiene una barbacoa donde no caben ni cuatro hamburguesas a la vez y que está muy oxidada después de sus treina años de vida. Cada domingo por la noche (o como él lo llama: La barbacús nait) estamos sufriendo por si su aparato favorito se va al garete".

"Le tenía mucho cariño a su antigua y destartalada barbacoa, pero pensamos que le gustaría mucho tener una barbacoa de esas enormes con cajoncitos para las pinzas y todo" anuncia la esposa muy afectada.

La barbacoa en cuestión
Todo empezó cuando la esposa puso los regalos de todos debajo del árbol, menos la barbacoa que estaba escondida en el trastero, para mantener la sorpresa hasta el último momento. Para gastarle una broma, y de paso aprovechar para que tuviese carbón para hacer una barbacoa al día siguiente sin tener que salir a comprarlo, envolvió un saquito y le puso una etiqueta que indicaba que el presente era para Arandino.

"Mi padre, al ver que todos le mirábamos entre risitas al abrir el carbón, y mientras mi madre iba a por la barbacoa, nos dijo que: para que lo supiésemos, regalar carbón era muy cruel y que esperaba que fuese de azúcar porque se lo iba a comer entero, así aprenderíamos a no reírnos de él. Mi padre siempre ha sido muy orgulloso, insistimos en que esperara, que no se lo comiese, que tenía un regalo escondido, pero no quiso escuchar y en menos de un minuto ya se había comido como cinco o seis piedras de carbón".

Los médicos dicen que se recuperará, pero que tendrá que pasar un tiempo hasta que su tracto gastrointestinal esté en condiciones de hacer la digestión. Al preguntarle al enfermo sobre como se sentía nos dijo: "Por fin podré estrenar un delantal que guardaba para una ocasión especial, de esos que tienen un pene de plástico colgando. Ahora solo me sabe mal haber desperdiciado el carbón que me comí, y más con la crisis que hay, que la energía está subiendo mucho".

Deseamos que la familia Minero disfrute de una buena barbacoa en breve, y que las próximas navidades sean más precavidos a la hora de gastar bromas.

Desde el hospital de La Virgen Negra para La Retaguardia, Heidi Chachipiruli





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