dimecres, 26 de juny de 2013

NEGARSE A LLAMAR MUFFINS A LAS MAGDALENAS PROVOCA LA QUIEBRA DE UNA EMPRESA

El pasado viernes la desgracia sobrevino sobre el gerente de "Dulcesbollos" cuando una llamada telefónica le  anunciaba que estaban en bancarrota debido a la caída en las ventas de su producto estrella: las magdalenas.

Últimas magdalenas horneadas en Dulcesbollos... de momento
"El departamento de marketing me estuvo advirtiendo, me dijo que ahora la gente no quiere magdalenas, que lo que se lleva son los muffin y los cupcake" nos cuenta visiblemente afectado el gerente, Nacho Colate "pero yo quería resistir a las modas, siempre he pensado que la magdalena era un producto atemporal que estaría presente en la infancia de cada niño y la vejez de cada anciano hasta el fin de los tiempos. En el momento en que caes en las redes del multinacionalismo estás muerto". Dulcesbollos, empresa que tuvo su auge en los años 80, cuando una de sus magdalenas salía de acompañamiento al chocolate Nestlé en un anuncio, ha luchado en el último mes por la promoción de su producto estrella, incluso vendiéndolas a la puerta de las tiendas. "Por un momento tuvimos esperanza, los niños venían y nos preguntaban, ¿qué es eso?" Y les decíamos, Magdalenas, como las cupcakes pero sin gilipolleces encima".

Después de dejar un rato para que se desahogara frente a la máquina amasadora, Nacho Colate se muestra más optimista "A veces me arrepiento de no haber hecho una cosa tan simple como cambiarle el nombre y añadirles cosas bonitas, pero después miro el retrato de mi madre, Magdalena, fundadora de la empresa" y me invade el orgullo de haber luchado hasta el último momento, aunque me haya pasado muchas veces llorando como una magdalena.

"Saldremos adelante, la gente olvidará esas cochinadas cuando se harten de las grasas saturadas y los colorantes, y entonces volveremos a triunfar".

Después de desearle toda la suerte del mundo, nos despide muy animado y hasta nos cuenta un chiste "Eso es uno que entra en un bar y se pide un vaso de leche y una magdalena, moja la magdalena en la leche y la tira contra la pared. El camarero le pregunta que por qué lo ha hecho y el hombre le dice que porque la hija puta se ha bebido toda su leche jajajajaja". Con este humor da gusto acabar una entrevista.

Fran Xapa y Patri Heidi para La Retaguardia desde un Starbucks


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