dijous, 27 de juliol del 2017

UN RAJOY EUFÓRICO PIDE SER TESTIGO EN TODOS LOS CASOS DE LA MAÑANA

Ni el señor Eduardo Minada, acusado de un robo menor, ni su abogado el señor Josele Trado, salieron de su asombro cuando vieron al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, entrar en la sala; y más aún cuando se ofreció como testigo en su caso. No fueron los únicos, después de su declaración como testigo en el caso Gürtel el presidente fué de sala en sala preguntando si necesitaban un testigo inocente para su caso. "Creo que la declaración no me fué mal", señaló para nuestros micrófonos el presidente, "o dicho de otra manera, me fué bien. Así que pensé en echarle una mano a otros españoles".
Rajoy, interviniendo en su segunda declaración

Numerosas personas fueron testigos de las andanzas a la carrera del presidente por las salas de la Audiencia Nacional. "No vimos nada raro, en realidad", señaló Melisa Nará, encargada de la vigilancia del edificio. "Pensamos que estaba entrenando un poco eso de andar deprisa". La aventura del presidente duró apenas una hora, en la que pudo intervenir en cuatro juicios, haciendo gala de su usual facilidad de palabra. "A nuestro juez le dijo que "una cosa es robar, y la otra hacerlo a cambio de nada". Debió de provocar algo en el juez porque nos dió la condicional", nos confirma el señor Trado". "Por lo que me han dicho algunos colegas de profesión, en otro dijo que su cliente era muy español y mucho español, y por eso le respetaba; a un falsificador le dijo que "le gustaba porque hace cosas", y con un detenido por infracción vial mantuvo una conversación en la que se pudo oir que "a veces moverse es bueno, otras veces no; que otras veces es mejor estarse quieto y a veces mejor no, y que en ocasiones era mejor estar en movimiento, excepto cuando te hace el alto la guardia civil".

Para La Retaguardia, el peluche de Garfield

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